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| La inmundicia me rodea y no os deja caminar despiertos, el que tenga ojos que mire la furia de mi Dios y el que tenga oídos que escuche, lo dice al pueblo de
Israel en las tinieblas y mando el segundo ángel a la tierra a entregar más
dolor llenando la faz de la tierra con sangre y fue así, que desde un sitio
lejano estremeció una pequeña circunferencia y se levantó de la tierra un
monstruo, como una serpiente erecta que llevaba su veneno como es habitual en su
boca fálida y alzase sobre los cielos a gran velocidad y llegó fuera de la última
capa de gravedad en la tierra, siguiendo un camino dirigido de larga dimensión.
La tierra se había mantenido en la paz del glorificante y del falso poder de la
bestia que refugiase al ver al monstruo en la santa ciudad de Babilonia a donde
le abrieron las puertas de par en par y las cerraron cuando es la hora de la
bestia.
Y empezó a divisarse en los cielos al monstruo de serpiente erecta y en
los gigantescos inventos del gran arrasante del mundo quién cree tener al mundo
a sus pies y tratan de detener al monstruo con toda su tecnología que falla,
ante la cercanía de él, por detectar una lluvia de ágiles defensores, en
medio de toda zozobra el monstruo logra su objetivo en la ciudad que se dice ser
libre y que ha levantado un monumento de su libertad que tan solo es una de las
redes y sucursales de la bestia, las gentes de allí vera como se estrella con
ellos la gran serpiente y en su primer contacto leve arroja todo su veneno dejándolo
derramar en los grandes muros escalonados y torres vencidas quedando así la
gran ciudad libre totalmente destruida y sus gentes destruidas y muertas. Otras
motiladas y otras dementes y vi salir de allí una corriente fría, "dice
mi Padre en su gloria", y un camino con bastante agua roja que baño la
ribera del mar atlántico y se mezcló rizo a él dejando un gran trozo de las
aguas del mar ensangrentado y la vida que encontró a su paso el camino la
destruyo dejando con muchas más penumbras la ciudad libre que ahora si era
libre en los infiernos debido a su prostitución y su maldad y a su entrega a la
bestia de Satanás.
Y brilló la oscuridad en su comienzo y seguirá un camino muy largo de sangre
de muerto.
Mi Padre "justa su mano, justo al juzgar al hombre"
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