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| Y descendió de entre los cielos de mi Padre, la tercera plaga quien apaga otro gran número de vidas incrédulas y desérticas.
Al terminar la guerra, la soledad y las sombras fueron la causa de la tercera,
el mundo se había convertido en una mina de radioactividad que ascendió a los
cielos de mi Dios, dejando el mar y los océanos completamente en sangre, y todo
ser que poseía vida fue muerto, terminando así la comida de los pesqueros
sobrevivientes y las comidas de los ricos que comían la vida de los mares y aun
estos estando vivos y caminando, los ingerían y por la gracia de Dios todo
poderoso la tierra se quemo en sangre salidas de las venas de todos los hombres.
El tercer ángel vino de los cielos y derramando su copa entre los ríos dejo
escapar la tercera plaga del castigo al hombre de mi Padre creador de la vida y
comenzó a llover ácido sobre la faz de la tierra ocasionado por el hombre con
su tecnología y avances, esta lluvia comenzó a descender en los bosques y en
las aguas que corrían entre las llanuras.
Dice mi Padre santo y justo "El agua dulce se convertirá en sangre y todo
lo que la toque será sangre nueva para el caudal de las montañas moribundas y
desapientes."
El que tenga oídos que escuche lo que dice mi Padre y el que tenga ojos que
mire la furia de mi Dios porque podrá ser la última vez que oigas y mires he
aquí el castigo de sus grandes inventos destructivos y serán los ricos y los
reyes y los grandes poderosos y los hijos de todos ellos los primeros en beber
el agua dulce convertida sangre, por causa de la lluvia ácida
que ha contaminado el mundo por completo, terminando con planta, con enteros
bosques callados y las vidas que gimen entre sus entrañas y será más grande
la hambruna y mucho más desesperante la sed en el desierto a medio día en línea
recta.
Solo el fuerte en fe y en espíritu, podrá beber el agua escondida, que está
iluminada por la luz de Dios y solo destinada para los siervos, aquellos que
amen su grandeza y vean el castigo como una causa de aquellos mismos con sus
grandes y desaforados rencores y ambiciones, que serán los encargados de
ejecutar su destrucción.
"Gloria a las plagas, porque es la mano de Dios"
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