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| Y sonaron una vez más las trompetas en el cielo y el gran declín se vino abajo y las sombras penetran las aguas y la tierra, la hambruna comenzó definitivamente
a reinar sobre la tierra y una vez más el hombre manifestara su hambre comiendo
muerte de su propia raza y los asesinatos se aumentaran para tomar sus carnes
entre sus bocas como si fueran animales de carroña y se levantara entre las
tinieblas escondidas una vez más la bestia de Satanás y dará nuevamente
muestra de su dominio mundial. Las familias dejaran de ser familias el odio y la
discordia matasen entre sí, los hermanos y los hijos a sus padres y los padres
entre sí, serán los resultados de la hambruna que vivirá para este tiempo el
mundo ya que todo ser estará contaminado y los alimentos vegetales de igual
manera por consecuencia de las radiaciones que ha dejado los hongos de polvo químico
que han deslizado por los campos de la tierra y por sus cielos que dejaran de
ser cielos y le darán paso a Satanás quien reina la tierra durante un tiempo más
largo.
El que tenga fe que la conserve, porque mi Dios no ha hecho nada destructivo y
en cambio si dará aliento al fugazmente intranquilo y le dará regocijo al
paciente y le dará de beber al sediento y le dará de comer al hambriento,
siempre y cuando estos posean la calma, serenidad, la confianza y ante todo fe
en la mano de Dios, en su gloria, en su luz en su grandioso y exorbitante poder
de los siglos entre los siglos. La bestia vestirá de encajes nuevos como el
nuevo príncipe que ha vuelto a reinar sobre la faz de la tierra y convertirá a
la gente en sus súbditos y aun el gran poderío de los felinos dormidos, no será
suficiente para combatir las nuevas y grandes estrategias de la bestia, que
subsanara las necesidades de las ardientes gentes que adulteran los cementerios
en busca de carnes y comida, pelearan contra la naturaleza, tan solo por
concebir su aurora de oscuridad, entre el frió celidaje.
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