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| Y cayese lluvia como una catarata y las calles y los caminos parecían ríos y destruyendo grandes extensiones de vidas corrieron a desaparecer entre los montes del lejano horizonte el temor y la osadía y que rodea a los hombres se
volverá contra ellos en medio de la incertidumbre del día.
Y dice mi Padre el que tenga corazón que sienta todo lo que él os avisa porque
solo él y el alma sentirán la adveniencia de mi reino celestial. Y comenzó
parte de la oscuridad en pleno medio día y giro el sol a esconderse para dar
paso a la oscuridad del valadio.
El hombre enfurecido se alzara contra Dios, en sus manos empuñara sus pecados y
el tiempo se convierte en su enemigo principal.
Se abren los cielos y el viento se vuelve jalea de hielo y los grandes hongos
que se habían derramado sobre la tierra dieron muerte a gentes de todo el mundo
y se elevaran hasta alcanzar el firmamento envolviendo la tierra en una capa
oscura y llena de tinieblas donde no existe luz excepto la del corazón y la luz
de la esperanza, y todo alrededor suelo y cielo quedara contaminado por la
ambicia y la mentira en que se encontráis los hombres dormidos y ciegos,
intentaran huir a sus destinos alcanzando múltiples carrozas pero en el momento
más inesperado se toparan con un gran muro que pinta la voz de mi Dios glorioso
y este muro será el final para su camino de angustia si conserva la esperanza y
la fe de mi Dios no necesitarás de huir porque con su santa mano gloriosa y
justa te alzara hasta los montes que la ha escogido para resguardar a todos sus
siervos cuando suceda lo que ha sucedido y comenzó a girar en el cielo un ángel
que llevaba en sus manos la cuarta copa con el cuarto problema para el hombre la
cuarta plaga y se quedo en el cielo observando y esperando el mandato de mi
Padre.
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