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| La firmeza del espíritu y la fe será la única señal de aliento entre la tiniebla de frió invierno, en el oscuro lontananza que repele el viento tenue
la postración por el dominio será constante y del fango al umbral se habrá de
levantar espíritus descarnados que gimen y penan junto a la bestia que les ha
devuelto la entrada al mundo humano después de haber pasado por un rió de
crecientes secas que enterradas en sus profundidades vive escondida en el ocaso
del frenesí, y quema sus linajes con el calor de su infortunio y todo hombre
espiritual será perseguido desde las entrañas de los sueños y las postrerias
espirituales como una jauría de espinas que tratara cercar sus avenientes
oradores del Señor.
Dice mi Dios en que tenga boca que hable y grite a los cuatro vientos el
anuncio de resurrección de Cristo y su gran ejercito que ya se aproxima para
combatir a la bestia y al profeta y a lucifer, y a los hombres que aun caminan
en pecado. Sus almas han de desentorchar y saldrán de sus cuerpos y aliviaran
entre los sueños de los hombres y de la misma manera Cristo salvador se dará
al hombre nuevamente entre tunes de janoi y de una grieta que escalabrada se
retiene se colma de lamentos y una nube gris, quieta, azarada como muerta, como
inmóvil que yace en los cielos del oriente tras la sequía que agobiara sus
afluentes, quienes llegaran al extremo de quemar sus aguas y derramarlas hacia
la gran vertiente del contradiso del cielo, y quemara su falda y su piso se
coloreara como una gran alfombra de un imperio sin que dejare siquiera crecer la
hierba que se humedecía de llanto en medio de la guerra y la desdicha a
Satanás ha de llevar al hombre innato que cambia su corazón como de cause un
rió de bravura exilante.
Quedareis en tu espíritu y solo en él podréis encontrar a Dios y la grandeza
de su gloria que encanta entre la simbolidad del amor y da enjambre de altura de
las almas hondas de fe.
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