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| Y
ahora la bestia descubre su cara y revela al mundo su horrible figura, sus ojos
sobresaturados y rellenos de maldad sus labios totalmente destrozados y
quemados, su nariz reflejada como una montaña con lava, su piel tosca y
destruida y atada por cadenas que cruzaban sus facciones y colmillos entre sus
dientes todos puntudos y muy bien afilados y destilaban de sus extremos sangre
de las venas de los hombres hijos de Dios; su cuerpo era ancho y desnivelado con
los órganos al viento por instantes y sus brazos grandes igual que sus manos
tan grandes que eran el tamaño de tres manos normales y sus piernas ágiles y
de igual tamaño, en sus pies poseía como dedos y garras con los que caminaba
por todo lugar sin temer de nada excepto de mi Dios. Caminará suelto en esta
forma por el mundo y será noticia mundial porque así como su horrible figura
cometerá sacrificios a su rey Satanás de muchas gentes y beberá su sangre y
comerá su carne y los destripará como comida para
pichones, comenzará con la cabeza, para destruir de primera instancia la fuerza
que el hombre puede saciar con su mente.
Vendrá de igual manera Satanás, y se postrará junto a la gran ramera y no
cubrirá su rostro ni su maldad y manifestará a los hombres que desafiaren a mi
Señor convenciendo a la gran ramera del norte y el resto del mundo también, sólo
será destruido el norte de la tierra, sus tierras se posaran sobre las montañas
y ondulaciones y dejará alguna parte del sur y abriéndose los cielos vino de
allí Cristo y tomando entre sus manos la gloria de Dios le dio la muerte por
segunda vez a la bestia, y a los hombres que lanzaron ofensas a mi Padre y por
último a los que nunca creyeron, dio muerte de igual manera a la gran ramera
del mundo y toda su lujuria e infamia y maldad y alabanza a Satanás, y llegará
al gran abismo lleno de aceite hirviendo donde conocerán el dolor de perder sus
carnes.
Gloria Santa a mi Padre, Dios de dioses, Rey de reyes Alfa y Omega.
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