Además de los dos grandes maestros
mencionados hubo otra serie de artistas que realizaron un cubismo cercano al
de Picasso o Braque, pero con toques personales, como Juan Gris y los
pintores franceses Fernand Léger, Albert Gleizes y Jean Metzinger. Cuando
esta estética se difundió por toda Europa aparecieron una serie de grupos
o tendencias con sus propias características: el cubismo órfico, del francés
Robert Delaunay, que daba una gran importancia al color y empleaba elementos
compositivos inventados por el artista, el grupo de Puteaux, con el también
francés Marcel Duchamp, que aportó un cubismo dinámico y muy intelectual,
el neoplasticismo del holandés Piet Mondrian, el suprematismo ruso de
Kazimir Maliévich, el constructivismo escultóricos de su compatriota
Vladimir Tatlin, y el purismo, estética racional y geométrica impulsada
por los franceses Amadeé Ozenfant y Charles Édouard Jeanneret. Este último,
de origen suizo y llamado Le Corbusier, aplicó luego sus principios a la
arquitectura.
Se puede decir que, con la guerra de 1914, el cubismo>, que había tenido
una vida intensa desde 1907, se desintegró como vanguardia artística,
aunque su influencia fue enorme a lo largo del siglo XX. De hecho, la mayor
parte de los pintores citados ejercieron un decisivo impulso en el
desarrollo de la abstracción geométrica